La eterna postergación de un problema que sigue comprometiendo el desarrollo del departamento
Hablar de las lagunas de oxidación y las condiciones del aeropuerto Oriel Lea Plaza de Tarija, es tocar temas neurálgicos que involucra a la sociedad en su conjunto, su reubicación implica grandes inversiones, coordinación y planificación de los diferentes niveles de Gobierno.
Lastimosamente los intereses políticos han postergado las soluciones a ambos problemas y de manera contraria a las necesidades de la población se sigue invirtiendo en un aeropuerto de la Guerra del Chaco e implementando paliativos para las lagunas de oxidación que representan un foco de contaminación ambiental en una zona urbana.
Aeropuerto Oriel Lea Plaza
La ciudad de Tarija cuenta con una terminal Aérea “Aeropuerto Oriel Lea Plaza”, utilizado inicialmente como base de operaciones aérea de las F.F.A.A. en la guerra del Chaco, y luego inaugurado el año 69 como aeropuerto para uso comercial.
El año 1996, se iniciaron las obras de construcción del nuevo edificio y equipamiento de la terminal aérea, la obra fue proyectada sin una ficha ambiental, sin tomar en cuenta el crecimiento de la mancha urbana y la contaminación acústica que ya representaba. La obra se entregó siete años después de su inicio, con una inversión de más de $us 2.5 millones, presentando múltiples problemas en la planificación, ejecución y entrega de la obra.
El año 2017 se da inicio al Programa de Infraestructura Aérea Etapa I, aprobado por el Gobierno Autónomo Departamental de Tarija (GADT) y a cargo de AASANA (2016), nuevamente sin un estudio ambiental que lo certifique y con una inversión $us 34 millones para la remodelación y equipamiento de la terminal aérea.
En Julio del presente año, el Ministerio de Transporte presentó el Programa de Infraestructura Aérea Etapa II, realizado por la empresa Simbiosis S.R.L, en el cual se detalla el estado actual del aeropuerto Oriel Lea Plaza de la ciudad de Tarija y en el que se incluye mediciones de contaminación acústica en seis puntos de la ciudad, realizados por la empresa Belmonte Ingenieros (2016), las mediciones de decibeles alcanzan el doble de lo permitido en zonas de influencia directa según la Organización Mundial de la Salud (OMS), afectando a 13 barrios colindantes con el aeropuerto.
En contraste con el informe presentado por la empresa Simbiosis SRL (2022), también se realizó una medición de contaminación acústica tomando en cuenta un punto de medición, concluyendo que los niveles de contaminación están dentro de lo normal, que la población ya está acostumbrada al ruido y que las aeronaves modernas causan menos contaminación acústica.
El pasado mes de julio se realizó una socialización del PIA-EII, para el cual se debía convocar a autoridades locales, a la Federación Departamental de Juntas Vecinales (FEDJUVE), al Comité Cívico y actores involucrados, lastimosamente el evento tuvo una baja asistencia y por lo tanto poca representatividad, las observaciones realizadas al proyecto abordan aspectos técnicos generales y dan luz verde para la implementación del programa en Septiembre.
En ese sentido el presidente del Comité Cívico, Adrián Ávila, señaló que están de acuerdo con la implementación del programa etapa II y una de las recomendaciones realizadas fue la implementación de la oficina de migraciones y aduana para que se certifique como aeropuerto internacional. Asimismo, mencionó que no conoce ningún estudio oficial sobre contaminación acústica.
“Si bien no conozco el estudio sobre los niveles de contaminación, estamos seguros de que existe, pero también creo que ya estamos acostumbrados y no creo que represente un gran problema, tal vez para los vecinos y personas que viven cerca del aeropuerto, sin embargo, hasta que no haya una propuesta seria de donde trasladar el aeropuerto, el que tenemos debe recibir el mantenimiento, refacciones y ampliación para que cubra las necesidades mínimas”, indicó.
La unidad Educativa San Jerónimo se encuentra a 2km de la pista de aterrizaje del aeropuerto, cuenta con 3 turnos de clases; la subdirectora del turno de la tarde, explica que la proximidad con las instalaciones causa daños a la infraestructura y el ruido interrumpe el desarrollo normal de clases, además no pueden implementar una salida de emergencia debido a que el cerco perimetral del aeropuerto colinda directamente con el colegio.
Por otro lado, el secretario municipal de Medio Ambiente, Paul Castellanos, señaló que recibieron una nota del Ministerio de Transporte para que brinden información a la empresa Simbiosis para el estudio que estaban realizando, pero no tiene conocimiento sobre la socialización del programa.
El presidente del barrio Petrolero, Rubén Reinoso, comenta que las salidas y llegadas de los vuelos siempre representaron una molestia, sobre todo para los barrios más cercanos, indicó que, si bien las naves modernas generan menos ruido, actualmente la flota de aviones que circula no cuenta con ese tipo de tecnología.
Lagunas de oxidación del Distrito 11
Las lagunas fueron implementadas el año 1988 a cargo de la Prefectura de ese entonces, a través de la Corporación de Desarrollo de Tarija (Codetar), asentadas en el barrio San Luis, colindante con el aeropuerto, inicialmente fueron proyectadas para una población reducida y con una vida útil de 10 años, pero hoy en día las lagunas siguen en funcionamiento y vertiendo agua sin previo tratamiento al cauce del río Guadalquivir, siendo esta, una de las principales causas de contaminación.
Hasta la fecha, el repositorio de aguas servidas sigue representando múltiples problemas de salud en los distritos 10 y 11 que se acentúan en época de calor, provocando olores que desprenden ácido sulfhídrico y la acumulación de lodo de heces provocan la proliferación de mosquitos que son responsables del dengue y chicungunya, entre otros, según lo indica el Servicio Departamental de Salud (Sedes).
Durante estos 34 años la falta de gestión pública, la negativa de los vecinos, e intereses políticos, postergaron la solución definitiva que se planteó a través de diferentes proyectos para la reubicación e implementación de una planta de tratamiento, así lo planteó el presidente de la Fedjuve, Israel Navarro, quien, a su vez, recuerda la donación de $us 10 millones de una empresa holandesa, oportunidad que se dejó pasar.
En ese contexto, la sub directora de la unidad educativa San Jerónimo, comentó que, en sus 20 años de servicio, vio pasar varias propuestas para mitigar los olores de la zona, pero contrario a una solución, estos últimos años la quebrada de san jerónimo se suma al problema, convirtiéndose en otro foco de contaminación ambiental que pone en riesgo la salud de los estudiantes que vienen de barrios vecinos y la tienen que atravesar.
Las prioridades de la agenda tarijeña
La necesidad de un aeropuerto internacional y dar solución definitiva a las lagunas de oxidación del Distrito 11, son una prioridad en la agenda tarijeña que requieren un trabajo coordinado entre las autoridades y una representación legítima de los actores afectados.
Actualmente desde del Concejo Municipal y la Secretaría Municipal de Medio Ambiente se están presentando propuestas para pequeñas plantas de tratamiento distribuidas por Distritos y reubicar las lagunas de oxidación del Distrito 11 en una gran planta de tratamiento en la zona del Temporal, todavía no existen fechas tentativas ni pronunciamiento por parte del gobierno, según indicó Castellanos.
“Los tarijeños tenemos que generar una planificación de saneamiento básico, que se tiene que trabajar entre todos, no tenemos que esperar al gobierno, debemos saber qué queremos hacer con las aguas… Tarija necesita esas aguas para riego, necesitamos crear lagunas en los Distritos 7,8 y 9, una planta de tratamiento para generar el caudal ecológico mínimo para darle vida a las quebradas”, planteó.
Respecto al aeropuerto Oriel Lea Plaza, señaló que para que se certifique como internacional, además de cumplir con las normas ambientales, se debería tomar en cuenta aspectos tecnológicos para mitigar la contaminación acústica que ya se genera, ya que pensar en su traslado podría significar un proyecto muy a largo plazo y una inversión mayor de recursos.

