“Cuando era niño un cura me abusó. No recuerdo su nombre o el de la iglesia, pero sí las fechas y la localidad. También recuerdo el miedo, que hasta hoy persiste… quiero denunciar. No sé cómo hacerlo”, señala Óscar (nombre convencional), víctima de abuso clerical.
Después de que el caso del jesuita español Alfonso Pedrajas saliera a la luz, Bolivia atraviesa una ola de denuncias en contra de sacerdotes católicos por violencia sexual. En Cochabamba, Tarija, La Paz y Santa Cruz las víctimas aparecen de a poco. Algunas denuncian, mientras que otras no, ya sea por decisión propia o porque no se sienten listas para hacerlo.
Pero también hay quienes no denuncian por temor, por desconocimiento del proceso y la norma o porque creen que ya pasó mucho tiempo. Empero, es necesario saber que no hay un tiempo límite y que su testimonio es suficiente para empezar una denuncia.
“En nuestro país, cuando se trata de Derechos Humanos el bloque de constitucionalidad está por encima de nuestras leyes y son de carácter preferente. En ese entendido, los delitos de violencia sexual no prescriben y pueden ser denunciados cuando la víctima se sienta preparada para poder hablar y contar lo que le sucedió. El Estado tiene la obligación de recibir su denuncia y de darle protección”, señala la responsable del equipo legal de la Casa de la Mujer, Mayra Daza.
Dónde presentar la denuncia
Óscar fue víctima de abuso cuando tenía 10 años de edad, mientras cursaba la catequesis en una localidad rural. No recuerda el nombre del sacerdote, pero sí lo sucedido, porque se convirtió en un peso con el que tuvo que cargar por años.
Nunca contó lo que le pasó porque no se sentía preparado. Pero ahora se siente capaz de hacerlo, aunque no está seguro de si logrará presentar una denuncia y qué necesita.
Daza indica que algo muy importante en estos casos es saber que la palabra de la víctimas de violencia sexual es la prueba fundamental dentro de un proceso. Por ello puede hacer su denuncia sólo con su testimonio.
“Si bien es cierto que se debe cotejar con otras pruebas, no es menos cierto que la víctima es la principal testigo del hecho. La víctima puede ir a la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (Felcv) y sentar su denuncia con su relato de lo ocurrido y la Felcv debe recibirla”, explica.
De acuerdo a la normativa boliviana y los protocolos de atención a las víctimas de delitos sexuales, las denuncias pueden presentarse por medio del Servicio Legal Integral Municipal (SLIM) de cada alcaldía o directamente ante la Felcv. También se puede acudir al Ministerio Público con una denuncia escrita.
La asesora legal de la Conferencia Episcopal de Bolivia (CEB), Susana Inch, aclara que cuando la víctima aún es menor de edad, el caso también debe ser denunciado ante la Defensoría de la Niñez y la Adolescencia, que se hará parte en el caso.
“Cuando la víctima ya es un adulto, no es tan sencillo que se animen a denunciar”, indica.
La responsable del canal de Escucha y Atención a las Víctimas de la Compañía de Jesús, Sandra Carvajal, señala que las denuncias de abuso, además del apoyo legal, requieren de apoyo psicológico para animar y apoyar a que éstas lleguen al Ministerio Público. Para ello se requiere todo un trabajo de contención, validación de emociones y de fortalecimiento de la confianza.
Lo que recuerde es importante
Daza explica que en los casos de violencia sexual, ya sean violaciones, abuso sexual u otros, la víctima puede que no recuerde el nombre de su agresor o incluso parte de lo sucedido. Esto debido al trauma o el estado de shock en el que se puede encontrar la víctima hasta muchos años después, considerando el estrés postraumático y el daño psicológico causado.
“El proceso penal tiene diferentes etapas o fases. Una de ellas es la fase investigativa, que se abre cuando se presenta la denuncia. Esta fase es justamente para eso, para identificar al agresor y los hechos”, dice.
Añade que en estos casos el Estado es el principal garante y como tal, debe aplicar el estándar internacional de la debida diligencia, de manera reforzada, para que en toda la etapa investigativa se dé con los agresores, de quienes en su momento eran menores de edad y a quienes el Estado debió proteger.
6 instituciones ofrecen apoyo
Desde hace algunas semanas seis instituciones se han puesto a disposición de las víctimas de pederastia: la Compañía de Jesús, la CEB, la Defensoría del Pueblo, Mujeres Creando, la Casa de la Mujer y la diputada Pamela Terrazas.
Muchas de las víctimas desconfían de las instancias religiosas y prefieren acudir a las otras.
“La Defensoría del Pueblo ha invitado públicamente a las víctimas de estos casos de pederastia a que puedan apersonarse a nuestra institución para que le brindemos contención profesional, si así lo requieren, hagamos un seguimiento al proceso penal abierto y busquemos un ámbito de reparación integral”, manifestó el defensor del Pueblo, Pedro Callisaya.
Al igual que muchas otras víctimas, Óscar siente temor a no ser escuchado, a que no le crean o a que su caso quede en nada. Pero también cree que si logra hacer la denuncia podrá salir de ese curso de catequesis en el que quedó atrapado hace varios años, cuando era niño.
“Deseo una oportunidad de sanar y avanzar”, sostiene.
“Los delitos sexuales se denuncian cuando la víctima se siente preparada para contar lo sucedido”.
Mayra Daza, Casa de la Mujer
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DENUNCIAS
cursan en el Ministerio Público en contra de sacerdotes católicos por abusos sexual
Ayudaa denunciar
Defensoría • La Defensoría del Pueblo habilitó la línea gratuita 800 10 8004 y el número de WhatsApp 72006607 para que las víctimas de sacerdotes puedan realizar su denuncia. Hasta la fecha esta instancia ya canalizó cinco denuncias.
Legislativo • La diputada Pamela Terrazas, de la brigada parlamentaria de Cochabamba, habilitó reuniones reservadas con las víctimas. Ya gestionó 22 denuncias y las continúa recibiendo. Puso a disposición su número 72062299.
Casa • La Casa de la Mujer de Santa Cruz también ofrece asistencia psicológica y legal para las víctimas. Pueden contactarse a los números: 78253545 o al 62001850.
MujeresCreando • El colectivo Mujeres Creando se puso a disposición de las víctimas para apoyarlas con representación legal gratuita. En La Paz pueden contactarse al 2 2413764 o en sus instalaciones en la Av. 20 de Octubre #2060. En Santa Cruz pueden llamar al 6917006 o ir a la calle Arenales #284.
Jesuitas • La Compañía de Jesús habilitó un canal de Escucha y Atención a la Víctimas mediante el WhatsApp 78830458 y el correo “proteccion@jesuitas.org.bo”. La psicóloga Sandra Carvajal atiende personalmente .
CEB • La Conferencia Episcopal habilitó la línea gratuita 800161213, el WhatsApp 78768914 y el correo electrónico “prevencion@ceb.bo”.
Condiciones • En todos los casos la atención estrictamente confidencial y gratuita.
Lista de señalados crece sin avance en los casos
Desde que los casos de pederastia llegaron al Ministerio Público, poco se conoce del avance en las investigaciones. Los casos se encuentran en reserva, mientras que las acusaciones siguen surgiendo desde diferentes puntos del país.
“Tenemos conocimiento que en la vía penal pública hay unos 12 casos, uno recién llegó a sentencia. En Cochabamba hay otro en el que se declaró inocente al sacerdote. Los otros están en curso y hay algunas denuncias que aún se están iniciando”, informó la coordinadora de la Comisión Nacional de Investigación de la CEB, Susana Inch.
La asesora legal explicó que la mayoría de los casos están en el eje troncal, pero que también los hay en Tarija y Sucre. “Y seguramente seguirán apareciendo más”.
Si bien los 12 casos mencionados son los que están en el Ministerio Público, también hay otros adicionales que siguen sólo en la vía canónica, debido a que no fueron denunciadas en la vía penal pública a pedido de las víctimas, según dijo Inch. También están los casos que fueron denunciados ante los medios o los que se desprenden de las investigaciones. Una de las últimas denuncias ante el Ministerio Público data del 25 de mayo. El denunciado es el jesuita Jorge Vila Despujol, fallecido en Barcelona en 2012.
Su caso se sumó al de Alejandro Mestre, acusado de violación; Alfonso “Pica” Pedrajas, ya difunto, que abusó a niños del colegio Juan XXIII; Luis Roma abusador de niños y niñas de Charagua; Milton Murillo, aprehendido en Tarija por el presunto abuso sexual a varios seminaristas: y del carmelita Garvin Grech que al momento se encuentra prófugo.
Aunque no hay denuncias formales en la lista también están Luis Tó y Gausset.
Entre los casos antiguos están el de Eduardo Revich, Juan Santana, José Mamani y el “padre Coco”, entre otros.
En el marco de las investigaciones y los testimonios por el “caso Pica”, se menciona también a los sacerdotes jesuitas Francesc Peris y Carlos Villamil.
