Miles de avisos de toda clase, desde los que promocionan productos de grandes empresas o invitan a ingresar a un negocio reconocido, hasta los que se exponen en improvisadas pizarras o simplemente hojas de algún tipo de papel, abundan en las calles de la ciudad de La Paz, principalmente en arterias céntricas, como la avenida 16 de Julio (El Prado) y las calles Potosí y Comercio.
La contaminación visual, que además de sus desastrozos efectos estéticos causa daño a la salud mental, está alimentada en esos tres puntos por anuncios de lo más variado: profesores de matemáticas u otras ramas, oportunidades laborales, ofertas de elaboración de tesis, cursos de belleza, alquiler de departamentos, afiches de conciertos y todo lo que uno pueda imaginar que necesita algún tipo de promoción. Y el control es insuficiente.
Página Siete hizo un recorrido por el casco viejo y constató que no existe un semáforo que esté libre de algún afiche. Los postes de luz tampoco se libran y sobre los letreros de las paradas del transporte público (lugar clave para promocionar cualquier cosa, dirán) abundan avisos.
Ni los árboles se salvan y mucho menos las paredes, que además de ser murales para anuncios de todo tipo, son lienzos para los grafiteros. Y si uno despega la mirada de las paredes y los postes y mira la calle, se choca con anuncios en la parte trasera de los vehículos del transporte público.
Hay espacios habilitados para la publicidad, pero nadie los respeta y se encuentran completamente descuidados.
“El colocado de afiches en postes, paredes y demás está completamente prohibido, lo cual es sancionado (…) La mayoría está en el centro, en las zonas más concurridas, las actividades económicas colocan en estos sectores, en el centro, todo lo que es El Prado, la Comercio, Potosí y todas las de mayor transitabilidad peatonal”, explica el jefe de la unidad de publicidad de la Alcaldía de La Paz, Steve Terán.
La contaminación visual es una de las más difíciles de medir, lo que no significa que no exista y que no afecte al ser humano.
“Desde el punto de vista médico, cuando una persona está sometida a un acoso visual por contaminación visual puede presentar estrés o dolor de cabeza”, refiere Ana María Bustillos, quien hizo una tesis sobre el tema para la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA).
Además, menciona que provoca distracciones que pueden llegar a ser peligrosas, especialmente cuando se conduce un vehículo, lo que conlleva posibles accidentes de tránsito.
Las investigadoras Valeria Fuentes y Anita Argüello indican que otro de los efectos es la obstrucción visual, la incomodidad, el cansancio visual, el bloqueo del paisaje natural y la pérdida de valores escénicos.
“Una ciudad con contaminación visual denota un Estado con falta de políticas, con una regulación deficitaria o inexistente del espacio público y privado. Así, las ciudades se convierten en escenarios de millones de decisiones individuales despreocupadas por su entorno, que conviven formando un caso difícil de asimilar por el ojo humano”, agrega Bustillos en su proyecto denominado: “Propuesta jurídica para evitar la contaminación visual en vía pública ante la ausencia de políticas de prevención municipal” en La Paz.
Respecto a la afectación de estética al paisaje urbanístico, la presidenta de la Sociedad de Estudios Históricos del Patrimonio Cultural, Paola Carvallo, señala que la situación sería diferente si en La Paz se cumplirían las normas.
“Tenemos mucho letrero, mucha publicidad y a veces ya es incontrolable en la ciudad de La Paz y afecta al turismo también. En muchas ciudades donde el patrimonio es la fuente de desarrollo y es el punto clave para el turismo y para traer dinero y economía al territorio, se regula hasta las sombrillas para colocar al mismo estilo de la vivienda; de igual manera los letreros que están acorde al inmueble, que sigan cierta estética, sin embargo, eso no pasa aquí”, dice.
Indica también que psicológicamente genera un cansancio en la visual y una distorsión de la realidad, porque ya no hay puntos de referencia. Asimismo, por lo saturadas que están las aceras con los letreros en V, la gente incluso debe bajarse a la calle para caminar.
Está vigente el Reglamento de Elementos Publicitarios de Identificación de Actividades Económicas 014/2018 que sanciona las infracciones con multas desde 150 hasta 450 UFV (Unidad de Fomento a la Vivienda), de acuerdo con el artículo 48. O el retiro inmediato del cartel, de acuerdo con el artículo 47.

Plan de la Alcaldía
El jefe de la unidad de publicidad de la Alcaldía de La Paz, Steve Terán, indica que desde inicios de esta gestión se desarrollan dos planes.
El primero es “La Paz limpia sin papel”, que consiste en retirar los afiches de postes, paredes, basureros, señales de tránsito y otros, los cuales dan una mala apariencia a la ciudad.
El segundo es “La Paz con vías libres”, que consiste en el retiro de publicidad colocada en aceras y calzadas, “las cuales constituyen un riesgo para la población que muchas veces por evitar estos carteles tienen que exponerse a transitar por las vías donde circulan las movilidades”.
Esta unidad municipal también realiza operativos una vez al mes para identificar a los infractores y decomisar sus letreros, toda vez que el reglamento establece que para colgar estos anuncios, los propietarios de negocios deben contar con autorización municipal previa.
Terán reitera que no es legal que los comerciantes pongan cualquier tipo de letreros en las aceras o calzadas: “No, ni actividades económicas ni comerciantes pueden colocar letreros en vía pública, el reglamento de publicidad en su artículo 46 Prohibiciones, inciso e, señala: Queda terminantemente prohibido emplazar elementos publicitarios en aceras”.
Finalmente, explica que hay lugares autorizados para pegar afiches o anuncios y son aquellos habilitados por cualquier organización pública, privada o persona natural y que tendrá carácter gratuito. “Por tanto, sólo se podrán colocar afiches en lugares establecidos por el Gamlp, los cuales no podrán ser postes de luz, postes de señales de tránsito, paredes, basureros u otros”, aclara.
No obstante, las calles de la ciudad de La Paz se encuentran como se describe al principio de esta nota.
Las calles del centro paceño continúan con este problema
Marañas de cables también afectan el paisaje urbanístico
Un elemento que se suma a la contaminación visual en la urbe paceña son las marañas de cables que no dejan ver todo el paisaje arquitectónico y cientos de ellos ni siquiera están en uso, dice la arquitecta Paola Carvallo.
“El cableado es otro tipo de contaminación que es terrible y las empresas no cooperan. Primero, porque ninguna marcaba sus cables ni Entel, Viva, Cotel, etc. Para las telefónicas les significa más gastos que poner un cable nuevo. Con los años se han generado cables sin uso que son el 80% de cables que están colgados en la ciudad de La Paz y eso también ha generado esta horrible contaminación visual que compite con los letreros”, dice la profesional.
En ese sentido, Carvallo indica que es necesario reactivar la Comisión de Comunicaciones que se creó en la gestión del exalcalde Luis Revilla y que trabajaba en este asunto. En segundo lugar, sugiere que se realicen los ductos subterráneos para los cables y que además se pongan normas más fuertes para regular esta problemática.
La contaminación visual
La contaminación visual es todo aquello que perturba la visualización de una determinada zona o rompe la estética del paisaje, pero además causa problemas en la salud de las personas. El término hace referencia al uso abusivo de ciertos elementos no arquitectónicos que alteran el paisaje, tanto rural como urbano, y que generan una sobreestimulación visual agresiva.
