La Clínica del Sur dio de alta a Cristian López, uno de los cadetes que se accidentó al realizar el “salto de la muerte” en el Colegio Militar de Irpavi, en abril. Dejó el hospital en una silla de ruedas, con una almohada de cuello y con la esperanza de salir adelante, pese que dijo que aún siente dolor en la columna, piernas y que le faltan algunos huesos.
“Agradezco a mi familia por el apoyo que me dieron desde el momento en que llegué a la clínica, al hospital por salvarme la vida, a los doctores que hicieron maravillas para que esté vivo. Recuperarse de una caída de 27 metros no es fácil, todavía siendo dolor en la columna, en mis piernas, aún me faltan huesos, pero el tiempo me hará salir adelante”, declaró ayer el cadete al salir del hospital acompañado por sus familiares y después de la despedida de todas las enfermeras, quienes llevaban globos amarillos y azules.
Cristian López es uno de los dos cadetes que el 18 de abril resultaron gravemente heridos a causa de una caída durante una demostración denominada como el “salto de la muerte”. Ellos se precipitaron al vacío, luego de que la cuerda que debía frenar su descenso no estaba asegurada y se estrellaron con violencia contra el piso. “Ahora sigue fisioterapia, tratamientos médicos y muchos controles de acá en adelante. Mi compañero (Erlan Condori) se está recuperando, cada vez lo veo más estable y de la mano de Dios vamos a salir adelante”, resaltó y agregó que en el futuro espera recuperarse, estudiar en el Colegio Militar, “eso es lo que estoy pensando”.
Hace dos semanas, Condori fue el primero de ambos en dar su declaración de lo sucedido. Aseguró que él y su compañero no realizaron ninguna práctica desde la plataforma en la que ambos se precipitaron. “El camarada López no realizó ninguna práctica desde ahí arriba, las prácticas que hicimos fueron desde la segunda planta. Los instructores en ningún momento dieron la orden de no saltar (como declararon ante la Fiscalía como descargo), yo no he escuchado, de haber escuchado la orden no hubiéramos saltado”, relató Condori.
El cadete también señaló que el error de los instructores fue no calcular el largo de las cuerdas que usarían los cadetes. “Las cuerdas sí estaban ancladas, el error que se cometió de parte de los instructores fue no calcular el largo de las cuerdas, ellos no sabían qué largo de la cuerda se debía dar para el ‘salto de la muerte’”, agregó.
El cadete expresó el “infierno” que vivió en terapia intensiva durante semanas y manifestó que no siente de las costillas para abajo. “No siento de las costillas para abajo, no siento mi barriga, ni mis piernas. He estado conectado a tubos respiratorios, sondas, era un infierno que viví durante tres semanas en terapia intensiva”, aseguró.
En abril, luego de la tragedia, Juan José Patzi, teniente instructor del Colegio Militar, declaró ante la Fiscalía que los dos cadetes saltaron de forma “arbitraria”, pese a que él debía supervisar el descenso. A través de su abogado, Ricardo Maldonado, dijo que se dio la orden de suspender el salto. “Esa orden no ha sido cumplida (por los cadetes), se ha transmitido por medio de la radio que no salten, porque precisamente no habían practicado y no había medidas de seguridad”.
El Ejército entregó a las familias de los dos cadetes heridos las resoluciones que permitirán que ambos egresen como subtenientes este año y reciban becas de estudio en la Escuela Militar de Ingeniería (EMI). “La segunda resolución dispone que en enero del próximo año se les otorgue una beca de estudios en la EMI en la carrera y sede académica que ellos elijan”.
FUENTE: PÁGINA SIETE
