Ucrania: rusos y ucranianos siguen luchando por la ciudad de Bajmut

En Bajmut continúa la batalla. Los rusos afirman controlar esta ciudad industrial que está hoy en ruinas, destruida al 80%, pero el comandante de las fuerzas terrestres ucranianas, Oleksander Syrsky, afirmó que sus hombres han llevado a cabo pequeños contraataques.

Por nuestros enviados especiales, Anastasia Becchio y Boris Vichith

Es el punto más caliente del frente ucraniano, en la región oriental del Donbás. Según Oleksander Syrsky, comandante de las fuerzas terrestres ucranianas, la situación sigue siendo «bastante complicada» en Bajmut.

«Esto no tiene fin»

En el jardín del hospital donde suena la alerta aérea, Anton, un soldado herido en el frente de Bajmut, se recupera poco a poco del ataque que diezmó su unidad. De 16 hombres, sólo dos salieron ilesos, uno murió y todos los demás resultaron heridos. El escapó con una herida en la cabeza y tuvieron que rehacerle los dientes. En el otro bando, los rusos son muy numerosos, dice.

«Nos disparan con su artillería y sus tanques, obligándonos a permanecer en la trinchera. Luego envían a sus hombres y marchan directamente hacia nosotros. No se arrastran, van de frente. Les disparamos. Matamos a una treintena de ellos. Los rusos ni siquiera los retiran del campo de batalla. Entonces empiezan a disparar su artillería de nuevo. Nos escondemos en nuestras trincheras, pero una hora más tarde un grupo de 50, 60 hombres ataca de nuevo. Esto no tiene fin. Es como si los hubieran clonado», explica a RFI.

«Mucha gente se niega a volver»

Sin ningún medio de comunicación, los soldados esperaron ayuda durante dos días y medio, en el fondo de su trinchera, sin agua ni comida.

«Es horrible allí. Hay mucha gente que se niega a volver. Escriben a sus superiores para decirles que no volverán a ese frente. Están dispuestos a ser desplegados en cualquier otro lugar, pero no allí. Sólo estuve allí seis días, pero vi cómo era. Gracias, es suficiente para mí», cuenta el soldado.

Anton admite, un poco más tarde, que no excluye volver allí, una vez que se haya recuperado. Mientras tanto, regresa a grandes zancadas a su habitación, donde le espera una infusión para darle unas horas de respiro a su migraña.

FUENTE: EL DEBER

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